Quiénes somos
Todo empezó mucho antes de que existiera El Ardillero.
El 29 de mayo de 2025 hacía un calor considerable en Badajoz. El acto de Alvise Pérez previsto en la Plaza de los Alféreces había sido impedido y la protesta convocada como alternativa tampoco había recibido autorización. Pero Alvise decidió que acudiría igualmente a aquella plaza, aunque solo fuera a tomarse una caña. Y claro, había que ir. Las ardillas de Málaga que no habían podido desplazarse merecían saber qué estaba pasando allí. Así que cogí el móvil y empecé a grabar, sin imaginar que aquel pequeño resumen acabaría siendo el comienzo de una historia que todavía estamos escribiendo.
Después de varios meses recorriendo media España y retransmitiendo en directo los actos de Alvise Pérez, llegó Almería, una de las paradas de la gira «Unidos por España». Y allí, fieles a nuestra costumbre de improvisar sobre la marcha, alguien me ofreció un micrófono y preguntó: «¿Le preguntamos a la gente de la cola?». Dos segundos después ya estaba con el micro en la mano, preguntando a las ardillas por qué habían acudido al evento. Sin guion, sin preparación y, sobre todo, sin darle demasiadas vueltas. Fue después de aquel acto cuando se me ocurrió que todo canal que se respete un poquito necesita un nombre. Y claro, con tantas ardillas de por medio, ¿cómo iba a llamarse si no? El Ardillero.
Para entonces ya llevábamos unos cuantos kilómetros, directos y aventuras a nuestras espaldas. Después llegaron las entrevistas, las portadas y muchas horas de aprendizaje, acompañadas de problemas técnicos, recursos improvisados y algún que otro desastre que hoy recordamos con bastante más cariño que entonces. No nacimos sabiendo hacer un periódico, ni pretendemos convencer a nadie de que todo estaba cuidadosamente planificado. Pero entre tanto viaje, tantas preguntas y tantas historias, lo que había empezado con un móvil fue tomando forma. Y con ello también creció nuestra responsabilidad con quienes nos seguían.
Hoy El Ardillero es un medio digital independiente que quiere seguir dando voz a las ardillas y contar la actualidad sin conformarse con la primera versión de los hechos. Seguimos la política, las instituciones, la justicia y cuanto sucede dentro y fuera de España, con especial atención a las decisiones que afectan a la vida de los ciudadanos.
Nuestra historia está vinculada a las primeras coberturas de Alvise Pérez y Se Acabó La Fiesta, a quienes seguimos informativamente de manera continuada. Pero El Ardillero no es un órgano de comunicación de ningún partido. Precisamente porque conocemos de cerca ese ámbito, creemos importante mantener una distinción clara entre lo que afirma una formación, lo que acredita un documento y lo que podemos contar nosotros.
Hoy hacemos entrevistas, leemos el BOE, investigamos asuntos que merecen algo más que un titular y volvemos sobre informaciones que siguen teniendo preguntas abiertas. Nos gusta preguntar, escuchar, encontrar el documento que falta y explicarlo sin exigir a nadie un máster en Derecho para entenderlo.
Y seguimos aprendiendo, porque todavía tenemos mucho que contar y muchas cosas que hacer mejor.
El Ardillero. Donde la verdad no pide permiso.